Lo que estoy escuchando me tiene verdaderamente aterrado. Porque ha llegado un momento donde la ciudadanía está lista a matar o morir. Porque no tienen dinero, ni siquiera para lo más insignificante de las cosas que puede pensar alguien.
Hay una señora. Bastante mayor. Lamentablemente, como toda persona mayor, tiene ya sus muy comunes problemas de osteoporosis. Y la señora, por lo tanto, requiere muchos cuidados. Pero entre la inflación que dicen que no existe. (Seguramente no para los mantenidos y ladrones o los que están viviendo gratis en algún Palacio, o mal llamado Palacio.
Y lo que no puede existir ¡Que no hay trabajo, sin embargo! Los primeros en cobrar son los ladrones que están dedicados a vivir con nuestros sueldos y creándonos una serie de problemas.
¿Cómo puede ser posible? Que esta pobre dama que es viuda, por supuesto. Tenga que. No sé de qué, ni cómo va a terminar.
Es tan duro. Llegar a una edad donde debe, pues tener todo por lo que ha trabajado, una dama muy decente. Que trabajo desde chica que luchó junto a su esposo.
¿Por qué tienen que sentirse vejados, volvieron malo todo lo que se imagina y ahora que llegan a esta edad mayor; ser madre huérfana de abandono de sus hijos y del Estado que ella mantuvo? Todos los fondos previsionales que ahorraron un día, ya se los haya robado un grupo endemoniado. Y se viese obligado a escoger a Guatepeor. No, no, no vale de nada.
¿Qué pasa, señor presidente? Por más que trato yo no entiendo, sinceramente, no, en que cabeza se puede meter que siga usted soportando que la gente de su círculo íntimo, ¿…sus asesores? Sean tan repudiables.
¿Usted fue al Colegio, escuchó lo que le pasó a Alfaro? Solamente él por envidia que existía tuvo un final tan denigrante que todavía lo sentimos.
Usted se la merece, lamentablemente.
Lo que estamos viviendo ahora tememos que se repita. Lo que ya se dio. Y no será solamente Quito, ¡El País entero! ¿Va a querer hasta desaparecer el último de los zapatitos rojos que usted ha usado?
El resto. Yo pienso que todos comparten conmigo.
¿Ansiedad? Es no poder vivir, no poder dormir. ¿El preguntarse, señor? ¿Es esto un castigo divino o es la falta de preparación? Que la gente se ha dejado engañar nuevamente.
Tal vez usted, tan ampuloso jactándose de millonario, extrañado por los constantes ¿Reclamos?
La verdad. Ya no sé qué decir, porque yo quisiera todavía tener la juventud necesaria para ir personalmente, aunque yo termine como coladera por los disparos de algún amigo suyo que está robando y quiere evitar lo inevitable, usted será la cabeza y seguirán los demás. ¡Del círculo íntimo!
Pero téngalo por seguro que yo no permitiría que esto siga, y desde ya siento un gran dolor, el que usted no entienda… ¡No escuche!
Tiene que ser: Necio, tonto, bobo, zoquete, palurdo, ignorante y torpe.
Usted será el nuevo Luis XVI, en Carondelet, lejos de Versalles.
¡Basta, basta, presidente… Basta!


No hay comentarios:
Publicar un comentario